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sábado, 15 de octubre de 2011

Compartimos el trabajo que presentamos en el Encuentro sobre Políticas Públicas de Niñez y Adolescencia en la Legislatura porteña del miércoles 12-10

Infancia en calle: nuestra concepción y propuesta de trabajo artesanal


Presentación

Perdidos en Retiro es el nombre de nuestro proyecto. Tenemos un merendero que funciona los sábados, al cual asiste gente de diversas edades que vive y/o trabaja en la calle en los alrededores de la estación Retiro. Además, preparamos un taller semanal en una casa popular que nos presta el espacio para realizar distintas actividades con las chicas de Retiro y sus hijos.

El trabajo con las distintas ranchadas durante casi tres años nos permitió acercarnos a la gente y entender sus problemas, reconociendo a la calle como el ámbito donde se desarrollan sus relaciones intersubjetivas.


Introducción: Infancia en calle

En lo que respecta al tema específico del panel, nos referiremos al concepto de infancia en la calle. Identificamos tres casos típicos:

1) Familias compuestas por padres muy jóvenes o adolescentes indocumentados, por lo cual no tienen acceso a ningún tipo de subsidio. Ellos, niños o casi niños, ya tienen sus propios hijos que, también indocumentados, carecen de inserción en la escolaridad y no son recibidos en ningún marco formal recreativo (como sería asistir a una colonia de vacaciones, instancia vedada para ellos por las trabas burocráticas impuestas por la actual administración para su admisión, por decir lo menos. En verdad, no se los tiene en cuenta desde el Estado como “niños verdaderos”: la propia instancia que debería buscar su inclusión, los expulsa).

2) Menores que no duermen en la calle pero que trabajan “haciendo monedas” en los trenes o la boletería; muchos de ellos asisten a la escuela por la mañana.

3) Chicos de entre 9 y 14 años que se escaparon de sus casas por situaciones de abusos y violencia y que terminan durmiendo en la calle. Son los que hacen monedas durante el día, consumen poxirán y muchas veces entran en la villa para consumir paco, aunque no viven ahí.

Desde este enfoque, adelantamos nuestra conclusión y propuesta: no hay soluciones universales para problemáticas que, si bien tienen puntos en común, presentan aspectos distintivos y singulares que requieren, a su vez, respuestas diseñadas para cada caso. Así, desde una definición general de infancia en calle como uno de los tipos específicos de infancia, que desafía las concepciones idealizadas de clase media de niñez y de familia, es preciso progresar hacia un reconocimiento de sus matices y particularidades, para dar respuestas eficaces desde renovados enfoques del Estado, que se debe proponer un trabajo fluido y flexible: un trabajo artesanal con subjetividades que han sido destrozadas y que necesitan de una gran tarea de reconstrucción, afectiva y contenedora, que debe encararse con un espíritu profunda y verdaderamente solidario.

Definiciones hegemónicas y la necesidad de repensarlas

Si bien podemos definir la infancia tomando aquellas concepciones ideales que proceden de la Constitución Nacional, de la Convención de los Derechos del Niño o de UNICEF, entendemos que la propia calle como ambiente donde crecen los chicos deconstruye el abordaje hegemónico que se sostiene de Infancia.

Las formas que adoptan los chicos para sobrevivir en un ámbito tan peligroso y violento, la internalización del proceso de itinerancia para encontrar un lugar donde dormir, comer y protegerse del frío; la desvinculación que tienen sus padres respecto de ellos y el consumo de drogas, nos permiten pensar en dos posibles respuestas: la primera, que estos chicos no sean infantes (posibilidad que claramente descartamos) o la segunda: que es necesario contemplar la especificidad de los chicos de la calle para acercarnos a una de las construcciones de infancia.

Los niños que andan solos y se han escapado de su casa carecen de cualquier espacio de contención: no tienen ni familia ni escuela, y las condiciones de los hogares y centro de menores generan que los pibes se escapen. El “no lugar” interviene fuertemente en su proceso de subjetivación, lo cual explica su violencia no sólo con los otros sino principalmente contra ellos mismos. Los modos subjetivantes propios de la calle son violentos. Para los niños que la habitan, la violencia es un modo de relación que aparece ante la impotencia instituyente del Estado y como consecuencia, de la destrozada institución “familia”. Se ha producido un corrimiento de los discursos de autoridad de las instituciones tradicionales, y el rol coercitivo del Estado pierde sentido cuando un niño ya duerme en la calle.

Es por esto que pensar cómo se construye la infancia en la calle exige repensar la concepción de familia. Y creemos que hablar de infancia en calle es hablar de familias disgregadas o inexistentes si se las intenta concebir desde los discursos hegemónicos.

Familia y ranchada

Muchas veces las exigencias que se hacen a los padres de los niños de la calle (por parte de los asistentes sociales, funcionarios, psicólogos, médicos, entre otros) responden a una concepción de familia y niñez de una clase social completamente distinta; lo cual no sólo implica la proyección de una conducta imposible de llevar a cabo por la gente de la calle sino que, además, esas mismas exigencias ni siquiera logran ser cumplidas por las familias de clases altas y medias, debido a que la propia concepción de familia como institución primera aparece en crisis también para estas clases sociales.

En este sentido, podemos decir que, hoy en día, la concepción de la familia cambió en toda la esfera de la sociedad civil, sin distinción de clase. No existe el problema de la infancia por sí solo, de manera desarticulada del entorno que la rodea. Por eso debemos repensar la idea misma de la familia, y así dejar de naturalizarla como un espacio inherente de contención para los chicos.

La ranchada es la forma en que, en muchos casos, se organizan los pibes de la calle, es la manera de pertenecer a un espacio con otros, de no estar solos. Es el medio por donde se forja la subjetividad, apropiándose o distinguiéndose del “otro” que también es parte. Es vista desde la concepción propia de la calle como una “familia”, con madres y padres “de calle”, con problemáticas y códigos propios. Sobreviven juntos compartiendo la comida, la droga o saliendo a “laburar” para conseguir plata.

Entender la ranchada como una nueva forma de familia es un desafío. La familia se construye, con sus propios códigos y valores, forjando tanto los lazos afectivos de protección interna como enemistades que pueden causar incidentes violentos. Entendemos que la problemática de la calle requiere involucrarse con el proceso de subjetividad de cada chico y de cada familia. Nosotros como organización social intentamos acompañar los distintos casos, con los pocos recursos que tenemos, comprendiendo la precariedad de las situaciones y la amplitud de las demandas que muchas veces no podemos satisfacer y que en última instancia, tampoco nos corresponde.

Crítica a las políticas públicas en relación con la infancia en calle

El Estado raras veces interviene para prevenir las situaciones de riesgo a las que se exponen las familias con niños o los niños solos en la calle. Pero aparece efectivamente para castigarlos y criminalizarlos. En los acompañamientos que hemos realizado en este tiempo, pudimos ver cómo los mismos dispositivos públicos, discriminan y excluyen a la gente de la calle. Asimismo, sabemos que la legislación que garantiza los derechos de los chicos existe pero que, sin embargo, no se cumple por falta de voluntad política.

Creemos que existen casos, por ejemplo, donde se debe trabajar la vinculación de la madre con el niño y que, en dichos casos, el Estado con sus recursos deberá intervenir para poder garantizar los derechos del chico y la familia, como alternativa previa a la institucionalización de los menores.

Propuestas para integrar (resignificando) la infancia en calle: el “trabajo artesanal”

El trabajo artesanal se basa en el contacto directo y personal con el chico/a, donde se debe generar un vínculo (necesariamente afectivo) que permita trabajar desde la confianza. Es construir con el otro, acompañando el proceso para lograr una verdadera transformación. No implica brindar soluciones predeterminadas, seguir “un camino” pre-existente, sino que se trata de encontrar con el otro las herramientas para comenzar a reconstruir sus subjetividad, a resignificarse.

Muchas veces se delegan estas obligaciones en las organizaciones sociales que no sólo no cuentan con los recursos para llevarlas a cabo sino que además se genera una red de tercerización de funciones, donde las ONG u organizaciones terminan haciendo lo que debería hacer el Estado.

Para las organizaciones sociales, esto es un trabajo político e ideológico que implica acompañar al niño y la familia una vez que el Estado visualiza la problemática de cierto caso particular. Dado que no existe un acompañamiento real por parte de los trabajadores sociales estatales, las organizaciones, lamentablemente, funcionamos como mediadores entre la gente y las exigencias institucionales.

Ir hacia políticas públicas flexibles

Al proponer una forma más artesanal del abordaje, no estamos apelando a la “buena voluntad” de cada uno de los trabajadores estatales/públicos, sino que reclamamos que se instalen políticas públicas concretas a modo de prevención de la situación de riesgo, y que en los casos donde esta situación ya existe, se perfeccionen cualitativamente los modos de intervención estatal de manera flexible y fluida, atendiendo caso por caso.

A modo de sólo sugerir posibles alternativas de políticas públicas diseñadas especialmente para la situación específica de gente de la calle, reclamamos por:

· Un plan de documentación específico para la gente de la calle

· La especialización de médicos y enfermeras sobre la problemática de la calle

· Que las escuelas contemplen la problemática a través del acompañamiento especial por parte de los docentes, vacantes y becas especiales

· La activación simultánea e interdisciplinaria de los distintos dispositivos que intervienen en un caso para evitar las políticas derivacionistas existentes

· Un censo serio y específico de gente que habita de alguna forma la calle

· La creación de centros del día y de noche, como “casas de refugio”

· Espacios de articulación entre las instituciones estatales y las organizaciones sociales

Conclusión

Mientras que el trabajo con los chicos de calle no tome en cuenta el contexto de la calle con todas sus especificidades y la desestructuración familiar en que se encuentran inmersos y siga empecinado en esperar conductas de una clase media idealizada, creemos que no habrá cambios significativos. Es necesario acercarse a los niños y a sus familias, y así destruir el anonimato estadístico.

Como organización social, apelamos a que el Estado se haga cargo de una vez de esta situación para que la misma deje de existir y así, nuestro actual rol pierda sentido.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Perdidos en Retiro se pronuncia contra el proyecto de ley "antiacampe" de Macri

Repudiamos y denunciamos. Repudiamos el proyecto de ley "antiacampe" que prepara el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por el cual se propone prohibir "los campamentos en espacios públicos, tanto de indigentes como piqueteros" y denunciamos la falsedad de los datos que se difunden para apoyar su aprobación en la legislatura porteña. Ya desde las palabras que se utilizan, podemos comprender la terrible perspectiva represiva y discriminatoria desde la que se piensa esta legislación. "Acampar" y "campamento" son eufemismos que buscan distanciarse y maquillar lo que, en verdad, son enormes tragedias personales, familiares y sociales causadas por la misma administración que después pide mano dura, por su desidia para ejecutar los presupuestos previstos para planes de vivienda, por su negligencia para implementar dispositivos que funcionen con perspectivas humanistas y de inclusión social. Por el desprecio con el que se considera a un otro, un distinto, en una desgraciada idea de que vale más el paisaje "pulcro" que el contacto humano. Por la incapacidad de pensar soluciones que apunten a aliviar el sufrimiento. "Indigentes", "piqueteros": más distancia, más frialdad. Son los otros, los que nos cortan a "nosotros" las calles, interrumpen nuestro recorrido, nos molestan.


El macrismo tergiversa y miente. En los medios se difunde que hay 1500 camas disponibles en los paradores porteños. Son números, otra vez, fríos, que no coinciden con la realidad, una realidad dura, que no es aséptica, que se saca de encima esas etiquetas que los funcionarios les quieren adherir. Se argumenta que "los sin techo" se niegan a ir a los paradores. Bien sabemos que, muy por el contrario, el servicio del 108 del BAP (Buenos Aires Presente) muchas veces no concurre donde se lo solicita. Los propios empleados del BAP piden disculpas ante lo que los abruma. Son trabajadores sociales, psicólogos, sociólogos, que están mal pagos, presos también de la frialdad, de políticas que ellos no diseñan. Políticas inhumanas. Gestiones con teléfonos que nadie contesta. Bien sabemos que los paradores no dan abasto y rechazan gente por falta de espacio. Bien sabemos que el propio gobierno que se queja de los "acampes" después desaloja a la gente de hoteles y pensiones e interrumpe subsidios habitacionales. Es una rueda perversa: ahora se disponen a echar a patadas de la

calle, en una lamentable reedición de la UCEP, a familias que ellos mismos antes desalojaron.


El estado porteño sólo aparece para castigar. Es inverosímil que el gobierno de la Ciudad sólo se haga visible para sancionar. ¿No se puede acaso prevenir que miles de adultos, adolescentes y niños duerman en la calle? ¿No se puede pensar una solución a largo plazo que realmente transforme la situación de la gente que no tiene un lugar digno para vivir? Para el macrismo, evidentemente, no se puede. Ahora bien, lo que sí se puede y sí se hace es criminalizar a quienes viven en la calle. De esta manera, se reproduce un círculo vicioso: el Estado expulsa a determinado sector de la sociedad, se hace política (de la inseguridad, tal vez) de esa expulsión, que el resto de la sociedad legitima. Y entonces se re-expulsa al ya expulsado.


La ausencia estatal se advierte demasiado tarde. Debe cuestionarse el rol de un Estado que se comporta así, cuando se supone que debe resguardar los derechos más básicos de esas familias, de esos niños y de esos adolescentes. Los buenos vecinos de la ciudad deben poder ver la ausencia estatal antes, cuando el Estado evita incorporar al mercado de trabajo a la gente que no lo tiene o cuando se discrimina en los hospitales públicos a los que no pudieron bañarse. Esta ausencia, en su forma más represiva, se nota recién cuando la gente "acampa" (simplemente duerme) dentro del cajero del banco o en la puerta de algún edificio. Ahí sí nos preguntamos dónde estará la policía que no previene semejantes hechos.


Puertas para adentro. El macrismo busca, una vez más, resolver un problema social (que lamentablemente para ellos, es evidente) con una supuestamente eficiente intervención estatal motivada por la enternecedora solidaridad de sus funcionarios. El Gobierno de la Ciudad quiere la pobreza puertas para adentro. No quieren repetir el error de que la UCEP tuviera funcionamiento irregular. Esta vez planean ser criminales sociales amparados por un marco legal.


No puede ser promulgada una norma que penaliza la pobreza y la libertad de expresión y protesta. A principios de este año, Macri vetó una ley para la protección de la gente en situación de calle. Esa ley se fundaba en el acercamiento, en la inclusión, en la generación de lazos, en la igualdad de oportunidades. Había sido debatida por las organizaciones sociales, por los legisladores, por especialistas. Ahora, nos encontramos con esta propuesta exactamente inversa. Confiamos en que una ley de estas características nunca será aprobada. Debemos como seres humanos y como sociedad ser capaces de concebir otras respuestas ante el dolor de nuestros conciudadanos, vecinos, compatriotas, hermanos de otros países. Respuestas que legislen sobre ese dolor pensando en que afecta o puede afectar a todos los hombres que habitan el suelo argentino. Les suena familiar esta terminología, ¿verdad? Así empieza la Constitución de nuestro país. A los que se jactan de ser republicanos, bien les convendría repasar estas palabras, y reflexionar mejor antes de pronunciarse; da vergüenza ajena tanta incoherencia.

jueves, 7 de julio de 2011

Retiro también va a votar

Este 10 de julio volvemos a las urnas para elegir distintas autoridades del poder ejecutivo y legislativo de la Ciudad. Algunos irán a formalizar un mero trámite, desconfiados del funcionamiento de las instituciones. Otros llegarán a su escuela emocionados, convencidos de que llegó el día de cumplir con el deber democrático. Sea como sea, es el momento de ejercer un derecho ciudadano, que nos podrá parecer más o menos útil, más o menos convocante, pero que no deja de ser una oportunidad de participación de las pocas que se ponen claramente a disposición de todos.

En Perdidos en Retiro y en el taller No Tan Distintas, desde nuestro trabajo con la gente en situación de calle y en riesgo de situación de calle, no tenemos una pertenencia político-partidaria orgánica. Y no vemos a esto como una carencia. Muy por el contrario, lo consideramos una fortaleza que enriquece nuestra tarea con las diversas miradas que cada uno trae a los debates coyunturales y a las actividades cotidianas, instancias en las que intentamos poner en cuestión todos los preconceptos sobre las demarcaciones entre lo social, lo político, lo económico, lo filosófico. Donde buscamos replantear qué es asistencialista y qué no, qué es el Estado y para qué aparece, si podemos considerar a la sociedad civil como independiente de él: preguntas que van encontrando respuestas más en el hacer que en el decir -como quería José Martí- y en el establecimiento de relaciones profundamente afectivas. Nuestra óptica se basa en el amor como acción, en compartir, convencidos de que desde ahí es posible construir nuevos vínculos.

Así, cada uno de los integrantes de nuestros espacios vota según su convicción ideológica, si bien hay claramente un espectro que nos representa, que va desde las distintas expresiones de lo que podría llamarse centroizquierda, izquierda nacional, socialismo, peronismo de izquierda, etc. En este sentido, hay un total consenso en oponernos firmemente a la política actual del macrismo que, ahora, en plena campaña electoral, recuerda que hay gente que vive en la calle. Y se horroriza y la esconde en lugares no sólo no habilitados para hospedarla, sino regenteados por altos funcionarios del propio gobierno porteño. Hay globos amarillos, bufandas o gorros con logos y consignas partidarias, besos y abrazos a los niños en las villas, kits con guantes y bolsas de agua caliente para que la gente pueda dormir en la calle todo el invierno (no sea cosa que se les muera alguien más de frío), promesas oportunistas de una Ciudad mejor. Y aún no conforme con tanta política antipública ejecutada durante cuatro años, el PRO se burla de la gente presentando a la actual Ministra de Desarrollo Social como candidata a Vicejefa de Gobierno.

Esta visibilidad fugaz que se da a tragedias gravísimas, este nivel de hipocresía, son cosas que no nos sorprenden, pero que no podemos dejar de señalar. Así como tampoco podemos dejar de decir que el compromiso para modificar estas realidades tiene que calar hondo en todos y verse expresado no sólo en las urnas. Al votar, tenemos que pensar en las alternativas que priorizan los grandes problemas de la Ciudad: vivienda, educación, salud, equidad. Lo básico. Ir a votar como esa oportunidad de sentirnos parte de un todo que se moviliza y se renueva. Y que lo que pase más allá de votar en cada uno de nosotros y en nuestra relación con los otros, sea una oportunidad mejor, mayor, de transformación.

viernes, 8 de abril de 2011

La Ranchada es nuestro enfoque

La ranchada es un lugar que crearon los pibes de Retiro que no tenían dònde vivir. Es un lugar que tiene sus propios códigos, su propia filosofía y sus propios vicios. La gente que vive ahí tiene aproximadamente nuestra misma edad, entre 22 y 25 años. Las diferencias entre ellos y nosotros no son muchas pero sí profundas: ellos fueron abandonados, golpeados, violados; son consumidores y muchas veces violentos. Nosotros, somos “intelectuales”, “pensantes”, clase media aburrida.

Es desde la diferencia, desde la otredad, desde donde construimos ese “algo” con la gente de Retiro. Nosotros sabemos que no somos como ellos y ellos también saben lo mismo, pero sin embargo nadie pretende otra cosa. Primero, nos aceptamos. Hijos del mismo momento histórico, y paridos por la misma sociedad, somos como dos paralelas que en algún momento se cruzan. Las problemáticas de los adolescentes en la actualidad son las mismas y no es una mera cuestión de clases sociales. La existencia de un escepticismo feroz, de una sociedad que ha llegado al punto máximo del individualismo y del consumismo y el complejo fenómeno de la falta de sentido nos atraviesa a todos y no sólo a la gente que vive en la calle. Por eso entendemos a la ranchada, por eso la ranchada nos abrió sus puertas, porque las adicciones, la angustia que parece no tener explicación, los embarazos prematuros, la violencia de género, son nuestros problemas también.

Vamos a Retiro sin ningún preconcepto, vamos a sentarnos en el piso, todos, para ver desde ahí lo que pasa. Entendiendo que todos estamos afectados por el mismo pensamiento hegemónico que de alguna manera moldea nuestras subjetividades. Para mirar al sesgo, de costado, desde abajo, y hacer algo con lo que se ve.

Retiro es un proyecto completamente humano en todos sus sentidos: la ranchada exacerba lo mejor y lo peor de la humanidad. Cada sábado vamos a sostenernos los ojos, a aprender a hablar, a respetar y ser respetados, a abrazarnos y mantenernos erguidos en ese abrazo, a depositar confianza y a que confíen en nosotros. Vamos a compartir información, a que nos enseñen, a escuchar confidencias, a contar nuestros secretos. Están las comuniones que tienen que ver con el género, con la cultura. Los hombres juegan al fútbol para después, cansados, tomar agua y jugo y fantasear primero con un campeonato y planificar ahora torneos y viajes. Las mujeres ceban mate y cosen y tejen, piden libros prestados, leen poemas como en una letanía, cuidan a sus niños. Nos peleamos, nos amigamos, nos angustiamos con las malas noticias, festejamos las alegrías: ella que cayó en el instituto de menores, él que no puede con el alcohol, ella que dejó el paco para cuidar su panza de seis meses ya, ella que no sabe cómo recuperar a su hijo, él que no sabe querer bien a su mujer.

Entendiendo esto, se hace muy difícil establecer “un objetivo” y mucho menos uno de esos que caracteriza a las grandes agrupaciones sociales: “transformación social”, “poder social”, “revolución”. Esto no significa que nuestra organización no comparta determinados análisis que han enriquecido el estudio de la sociedad. Leímos, por supuesto, a Marx, a Gramsci, a Foucault, a Freire, los leímos a todos y rescatamos de ellos lo que nos permite explicar un poco mejor lo que hacemos. Sin embargo, hay cosas que no se aprenden en la facultad, hay cosas que no están escritas, ni siquiera dichas y lo que es peor, hay cosas que han existido siempre y que han sido opacadas por discursos enormes.

No podemos tener objetivos lineales que puedan exponerse en un memo de oficina. Tenemos que fluir con lo que pasa sábado a sábado, crear desde el caos y apenas intervenir para aliviar el dolor cuando podamos, escuchando, acompañando sin juzgar. Creemos que así se construye, creemos que si el problema nuestro y de ellos es la “falta de sentido” total, podemos llenar de sentido la vida. Estamos completamente seguros de eso, ya que la ranchada tiene el poder para hacerlo.

Retiro es un proyecto que aspira a que cada uno de los que asisten a la merienda reflexione acerca de si alguna vez en su vida eligió algo, es decir, si alguna vez tuvo la posibilidad de ser libre y decir y decirse “yo elijo esto”. Nosotros estamos para ayudar a que esa voluntad de poder se concrete en cuanto se reconozca a sí misma: si es un campeonato será un campeonato, si es un beso será un beso.

Entendemos que somos asistencialistas, nos asumimos como tales. Pero asumir este rol no tiene ninguna connotación negativa si se pretende que el "asistido" pueda reconocerse en el dolor propio y ajeno y enfrentarlo, enfrentándose. Si lo que necesita saber el lector es si es si somos políticos y/o sociales, partidarios o no, desde ya les aclaramos que nos parece absurdo preguntarnos ese tipo de cosas. Creemos que es un error etimológico considerar que lo político puede existir por sí solo, como si fuera un área escindida de la sociedad. Todo es completamente político, lo digan o no, lo admitan o no, porque todo es social. Retiro es político como lo es toda la sociedad donde se entretejen relaciones de poder. Del mismo modo, los partidos políticos son a su vez partidos sociales, a no ser que la Legislatura y los despachos sean el área de la política, y la calle el área de la sociedad.

En este sentido, lo importante para nosotros es que cruzar experiencias con otras organizaciones que creemos comparten las mismas preocupaciones que nosotros, para enriquecernos con sus prácticas y experiencia, siempre manteniendo nuestra autonomía e identidad. Asimismo, intentaremos aportar lo que nuestro enfoque tenga para ofrecer.

Desde esa mirada al sesgo, desde el piso, para poder ponernos de pie todos juntos.

viernes, 30 de julio de 2010

COMUNICADO DE PRENSA ::::RED EN LA CALLE

Las personas en situación de calle
protagonizaron un verdadero Martes 13 para Macri


Lejos de la política “asistencial”, expulsiva, del macrismo, acentuada por la ola de frío que muestra a las personas en situación de calle como objeto, mientras las oculta y las excluye, el martes 13 de julio, quienes hoy carecen de un techo se constituyeron como sujetos de derechos y exigieron una política inclusiva, que les posibilite recuperar un proyecto de vida.

Las organizaciones integrantes de la Red En La Calle fueron las convocantes de este frazadazo, del que se empoderaron muchas personas que participan de la problemática de vivienda, y quienes hoy viven en la calle, en hogares, o circunstancialmente duermen en paradores, pero esta vez fueron contundentemente acompañadas por muchas organizaciones del campo popular.

Concentradas frente al obelisco, en un primer momento, marcharon luego, provistas de sus frazadas (símbolo de su lucha por la vida), por la Avenida 9 de Julio, hasta Avenida de Mayo, y de ahí hasta la jefatura de gobierno de la ciudad. Mientras la columna avanzaba, fue recibiendo el apoyo y reconocimiento de muchos de los ocasionales transeúntes, y de personas que aplaudían desde sus balcones, seguramente ya enteradas de la singular marcha, merced a un gran trabajo de difusión y convocatoria, que instaló el tema fuertemente.

La amplitud de la convocatoria y del espectro de organizaciones vinculadas a la lucha por una vivienda digna evidencia que la situación de calle hoy es prioridad en la lucha popular.

Estuvieron presentes las organizaciones integrantes de la Red: Proyecto 7, La Maza al Sur, Olla Popular de Gallardo y Corrientes, Perdidos en Retiro, Semiyero Rock-Solidario, Artículo 14 VIP, Comedor de Barrancas de Belgrano, Arte sin Techo, Cine Libre Parque Abierto, Frente Social Proyecto Sur. Además estuvieron y convocaron: CTA Capital (MOI, MTL, MTD Aníbal Verón, Asamblea de Flores), Organización Usina, Frente Popular Darío Santillán, MPP(Movimiento de Profesionales para los Pueblos), En la Vuelta, Barrios de Pie.


Adhirieron------------------

Junto a estas organizaciones, también adhirieron, y algunas marcharon: ATE-CTA Junta Interna de la Subsecretaría de Promoción Social, Red de solidaridad con Chiapas Vicente López, La Usina Cultural del Sur, Casa Usina Barracas, Agrupación 14 bis Derecho UBA, Asamblea de EL Otro Bicentenario, SERPAJ (Servicio de Paz y Justicia) - Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, Asamblea de Echeverría ex-AU3, Movimiento de Gente en Situación de Calle de Brasil, Movimiento Comunero, Corriente Universitaria Rebelión – UBA, PSA (Partido Socialista Auténtico), Troyanos del Sistema/FM La Tribu, Cucharones de la Calle, Asambleas del Pueblo, El Transformador, Red Habitat Argentina, Asociacion Civil Patito Reo, Colectivo 448 de Salud Mental, Espacio de Niñez - ATE Capital, Casa Usina Barracas, Fundacion Vivienda y Comunidad, Asamblea Popular del Cid, Gacetillas Argentinas, Red independiente de Comunicacion Alternativa - Colombia, FETERA Flores, Transexualidad - EUSKADI (Asociacion de Transexuales, Travestis, y Transgenero de Euskadi - España), Centro Social y Cultural "JUNTOS" - (Comuna 12), Movimiento de Lesbianas, Gays, Transexuales, y Bisexuales, Diputado Raul Puy (PSA), Diputada Nacional Liliana Parada, Diputado Flavio Basteiro, Diputada Maria Jose Lubertino, Diputado Claudio Lozano, Diputado Fernando Solanas, Diputada Laura Garcia Tuñon, Diputada Maria America Gonzales, Diputado Adrian Camps (PSA), Coordinadora por el Derecho a Vivir en La Ciudad, Asambleas del Pueblo, Movimiento de Gente en Situacion de Calle, Bloque Proyecto Sur, Buenos Aires Para Todos, Corriente Julio Antonio Mella - Presidencia FUBA, Juventud Rebelde 20 de Diciembre, Asociacion Civil "Amanecer", La Galpona, Movimiento de los sin Techo - Uruguay, Con Cartones por la Calle (Barcelona- España), Los sin tierra - Paraguay, Revolucion de la Calle - Chile, y siguen las adhesiones.


Logros----------------------

Finalmente, como logro de este frazadazo, se obtuvo una reunión de la que participaron integrantes de la Red acompañados de la CTA Capital, y por parte del Gobierno, funcionarios de Jefatura de Gabinete, del IVC y el Jefe de Gabinete de Desarrollo Social. En dicha reunión se logró un espacio de diálogo, sobre la perspectiva de la política pública donde básicamente destacamos los siguientes puntos:

-Expusimos la necesidad de abandonar el sistema socioasistencial, que, lejos de ser inclusivo, atrapa a las personas en él, sin intentar siquiera que puedan recuperar un proyecto de vida.

- Se admitió, por parte del Gobierno, que los desalojos administrativos realizados por el Ejecutivo, aumentaron el número de personas en situación de calle, sustantivamente, y que actualmente no se realizan por ese motivo.

-Se comprometió la apertura de los paradores durante las 24hs del día, durante el invierno y la evaluación de mantener la apertura a futuro, con un replanteo del sistema en los mismos. En este punto se comprometió una respuesta por parte del Gobierno.

- Se admitieron los problemas con el sistema de salud y la atención en hospitales, respecto de las personas en situación de calle, y se comprometió una evaluación con el Ministerio respectivo.

- Se comprometió una nueva reunión para el día 16 de agosto.

- El compromiso de entregar el listado del personal de Higiene Urbana, para saber si dentro de este organismo, siguen aun actuando aquellos que pertenecieron a la UCEP.


Conseguir soluciones a los reclamos-------------------

El frazadazo, en un martes 13 para Macri, demostró que el campo popular tiene puntos de unión importantes, y destacó también una nueva lucha en conjunto, la de quienes nunca se manifestaban.

A su vez, marca una tendencia a no bajar los brazos hasta conseguir soluciones a los reclamos, por lo que, según cómo se vayan cumpliendo los puntos del exigitorio presentado, las organizaciones y personas que marcharon, estarán dispuestas a realizar otro frazadazo, aún más impactante.


Gracias a todas las organizaciones, que apoyaron y participaron en el "Frazadazo", LA LUCHA CONTINUA, BASTA DE HOMBRE, MUJERES Y NIÑOS VIVIENDO Y MURIENDO EN LA CALLE!!!!!!!

viernes, 21 de mayo de 2010

Palabras y presentación

Estas líneas no deberían estar siendo escritas por nosotros (y que horrible suena nosotros), sino por ellos (también espantoso). Ellos son la gente de Retiro. Las personas que por una u otra razón tienen que soportar la miseria y la angustia de tener que vivir en la calle, o en otros casos, en barrios muy pobres o marginados del Gran Buenos Aires.

Nosotros somos Federico, Lucíla, Florencia, Soledad, Ingrid y Patricio. Ellos son "el Chaqueño", "Salta", Johana, Fabi, Luquitas, Johnny, Rosita, Priscila y tantas otras caritas y rostros.

No nos empuja o nos mantiene ningún tipo de organización política, religiosa o educativa. Simplemente nos acercamos a la estación Retiro del Ferrocarril Mitre con algo de comida, ropa y ganas de sacar a la gente de un lugar que nadie debería siquiera considerar para pasar más de cinco minutos. Nos acercamos hace ya más de un año y durante todos los sábados construimos "algo". Lejos, infinitamente lejos de lo que nos propusimos en un primer momento. Pero algo. Quisimos alfabetizar a chicos y grandes, pero unos quieren jugar a la pelota o saltar la soga y otros quieren tener algo para abrigar a los suyos, o tomarse un chocolate caliente y cebar unos mates.

Gracias a esto los conocimos y también comenzamos a conocernos a nosotros mismos. Conocimos a otros quienes son movidos por los mismos motivos que nosotros y es ése el motivo principal de estas palabras; consolidar una red para que nos ayudemos a ayudar. Que conozcamos y tomemos conciencia de todo lo que está pasando.

"Perdidos en Retiro" fue el nombre que eligió la gente de la estación y ya de allí puede desprenderse lo que quizá nosotros aún no podamos explicar.